Volví a casa antes de tiempo y descubrí la cruel verdad que mi esposa le ocultaba a mi hijo enfermo. Lo que vino después destrozó todo lo que creía saber sobre mi familia y me obligó a enfrentar un secreto enterrado durante treinta años.
El calor de Sevilla caía con una pesadez pegajosa. Aquella tarde de agosto, las buganvillas que trepaban por los muros…